Celebración ecuménica de la Navidad con fieles de lengua alemana

 

Es un gesto entrañable que por las fiestas navideñas nos felicitemos y nos deseemos la paz y el amor que Jesús nos ha transmitido con su nacimiento. Esto quiere decir que nos unen muchos motivos que hacen que nos deseemos felicidad, todo el bien posible y un año nuevo lleno de prosperidad y concordia. Queremos compartir el gozo de la buena noticia de la Encarnación de Dios, la venida de Jesús, su Hijo, nacido de la Virgen María en un rincón olvidado del mundo entre los más pobres. Ello nos impulsa a ser testigos de su amor en medio de nuestra sociedad.

 

En comunión con toda la Iglesia y con todos vosotros, cuya fe en Jesucristo nos une tanto, quiero expresaros mi deseo de paz y felicidad en estas fiestas de Navidad, Año nuevo y Epifanía, unidos al Señor en la oración y en el esfuerzo de llegar con humilde actitud de servicio a los que más nos necesitan. La razón es que el corazón de Dios tiene un lugar preferencial para los pobres, tanto que Él mismo «se hizo pobre» (2Co 8,9) en la persona de Jesús de Nazaret.

 

La Iglesia que vive la Navidad no puede olvidar esta trayectoria de Jesús, hasta llegar a la Cruz y la Resurrección. «Estamos llamados –dice el papa Francisco– a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (EG 198). Es «pobre» según el Evangelio cualquier persona que padece una necesidad humana o espiritual, exclusión social o enfermedad, penuria económica o ignorancia cultural, soledad o falta de amor.

 

Por todo ello, es Navidad si en toda relación humana somos ejemplo de cercanía real y cordial, si somos capaces de empatía y ternura, si en el otro descubrimos a Jesús presente para acogerlo y amarlo, tal y como Él nos lo asegura: «Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). Con estas palabras que animan nuestra misión como cristianos, quiero haceros llegar mi afecto y el de toda nuestra comunidad católica de Mallorca.