Celebración de la Navidad con los alemanes

Es un motivo de gran alegría poderos acoger y saludar en nombre de toda la Iglesia Católica en Mallorca y desearos una santa Navidad en la festividad del Nacimiento de Jesús y haceros también partícipes de aquello que nos llena más el corazón, que es la felicidad de compartir nuestra fe, estos momentos de oración  y celebrar juntos la fiesta del nacimiento del Señor. 

Navidad es una fiesta entrañable, cristiana, popular y familiar. Nos unen muchos motivos:

-nuestra fe en Jesús que nace para llevarnos el amor misericordioso de Dios, nuestro Padre.

-nuestra esperanza en su acción salvadora para que llegue a todos los rincones del mundo de hoy y pueda ayudarnos a construir una sociedad en paz.

-nuestra caridad que hace posible la cercanía a todos y especialmente a los más débiles. 

 

Es tan grande el misterio que hoy celebramos, la Navidad del Señor, que nuestras palabras nunca podrán expresar del todo la profundidad de su significado y la trascendencia de su contenido. Se trata de un nacimiento, de una buena noticia llena de vida, la Palabra eterna de Dios hecha persona humana en Jesús de Nazaret, nacido de la Virgen Maria por obra del Espíritu Santo. 

 

El nacimiento de Jesús, la encarnación de Dios, es nuestra escuela de humanidad. De aquí que nosotros, la Iglesia seamos los responsables para que sea una realidad palpable en nuestra convivencia ciudadana. De la misma manera como lo hizo Jesús desde su nacimiento, la Iglesia participa de los gozos y esperanzas, de las angustias y las tristezas de los hombres,  y es solidaria con cada hombre i cada mujer, de cualquier lugar t tiempo, y le lleva la jubilosa noticia del Reino de Dios, que se ha hecho presente en Jesucristo que ha venido y viene para estar en medio de ellos. 

 

Es desde esta esperanza que queremos estar al lado de toda persona que su para rezar y ayudarla. Sin embargo, en esta Navidad de alegría y fiesta, no queremos olvidar nuestros conciudanos de Alemania y que en Berlín han sufrido un horrible atentado contra su vida.

Les hemos tenido y les seguimos teniendo presentes, pidiendo al Señor que acoja en su Reino a los que han fallecido y consuele a sus familiares y a los familiares de los que han quedado heridos. Por todos ellos nuestra oración a Jesucristo, Señor de la vida, como también nuestro soporte y solidaridad en estos momentos difíciles. Que Jesús, el Señor Resucitado, os acompañe siempre y todo el mundo nazca de nuevo a la esperanza de una renovada convivencia en Paz.